artículo no publicado

Dos poemas

Se va la pesadilla

Ya logré atravesar la pesadilla

y despierto aferrada al borde de otro día.

Me quedan solo una sensación vaga y una imagen,

no las puedo seguir, si las pienso me alejo,

pero las llevo como apagadas luces de una embarcación

que llega a puerto cuando está amaneciendo. ~

Extraño ese calor

Extraño ese calor con que la poesía llegaba de pronto.

Ahora la requiero como un puente

para cruzar esta frontera extraña y familiar

entre ese cuerpo al que no cuestionaba y obedecía a ciegas,

y este al que veo envejecer todos los días.

Con mis viejos amigos resurge la mujer joven que fui

mirando el aire en completa ignorancia de su tiempo.

Solo un poema dirá que estuvo aquí al menos un instante,

y que sonrió enlazando lo imposible. ~