Arte, ciencia y futbol: La vida icástica | Letras Libres
artículo no publicado

Arte, ciencia y futbol: La vida icástica

El recuerdo de una visita a un estadio de futbol junto a Sir Martin Kemp, un experto en la obra de Leonardo Da Vinci.

Evocar imágenes nítidas, incisivas, memorables constituye un suceso icástico. Se trata de algo que acontece de manera natural, sin adornos, ya sea en un juego de hockey sobre pasto, un partido de futbol o examinando con detenimiento un cuadro de Leonardo de Vinci. En Trinity College (Oxford) visito a Sir Martin Kemp, especialista en la obra del inventor italiano del siglo XVI, quien, además, desde la década de 1970 fue uno de los primeros historiadores del arte en establecer relaciones originales y profundas entre las ciencias y la expresión artística de diversas épocas y distintas filiaciones estéticas.

Para ser precisos, ¿hay que haber estado en el museo, en la cancha y en el laboratorio?, le pregunto. Sir Martin sonríe. Cabe aclarar que él jugó futbol amateur, hockey sobre césped profesional y hoy en día entrena un equipo de este último deporte. Conoce la plasticidad combinada con una estrategia “de relojería”, la intuición entrenada para descubrir detalles aparentemente inconexos son el pan de todos los días cuando se practica un deporte como cuando se está frente a una obra clásica a fin de emprender su análisis. Sir Martin me asegura que, gracias al deporte, ha aprendido a apreciar las diferentes clases de inteligencia y pericia corporal. El futbol templa el espíritu. “Hay personas que jamás entenderían las sutilezas y complejidades de la ciencia, pero sobre el pasto, conectadas con otras mentes a una velocidad considerable, donde los reflejos saéticos son indispensables, demuestran ser los más diligentes”.

Salimos del metro rumbo a White Hart Lane. Esta tarde de domingo es especial. Significa el adiós del viejo estadio del Tottenham Hotspur, enclavado en el barrio del mismo nombre, al norte de Londres. Sir Martin está muy emocionado. Como dije, practicó este deporte de manera casi profesional. Como escocés, le va al Celtic, y como británico, al equipo de los temerarios. Se nota que es un aficionado de hueso colorado, pues menciona como su primer ídolo al fino mediocampista argentino, Oswaldo Ardiles, quien luego de haberse coronado con su selección en el Mundial de 1978, condujo al equipo londinense a repetidos triunfos desde ese año, entre ellos varios títulos de liga, dos veces la Copa de Inglaterra, así como la copa de campeones de Europa, también un par de veces. Si bien se retiró y se fue a jugar al Paris Saint-German debido al conflicto de las islas Falkland-Malvinas, regresó una vez terminada la confrontación, a fines de 1982, y siguió jugando con el club hasta 1988.

Antes de que el árbitro haga sonar su silbato para dar inicio a las hostilidades, le pregunto a Sir Martin por qué sigue vigente la obra de Leonardo. “Se trata de un hombre de dos mundos, una especie de Quijote empeñado en defender valores de otra época y, sin quererlo, inaugurando una nueva manera de ser, explorando, no sin pena, otros códigos de conducta para enfrentar la realidad cambiante. Leonardo no sólo quiere describir los objetos y organismos del mundo exterior, sino también reflexiona sobre la relación de nuestro entendimiento con ese mundo externo. Es el diálogo interno que establece con el mundo a su alrededor lo que lo hace único.”

El clamor del estadio suspende la charla. Aparecen los árbitros, seguidos de jugadores y cuerpo técnico del equipo anfitrión en su clásico calzoncillo negro y casaca blanca con vivos también negros, en cuyo pecho sobresale el gallito altivo, parado sobre un balón. Su lema es: “Audere est facere”, es decir, “Atreverse es lograrlo” También salta a la cancha el adversario en turno, uno de sus eternos rivales: los diablos rojos del Manchester United. Es el último partido de liga en casa del Tottenham, la cual será demolida para dar paso a un magnífico estadio de usos múltiples, una maravilla de la ingeniería contemporánea.

Sir Martin enfatiza en las relaciones inéditas entre arte, tecnología, literatura, ciencia y deporte. Un cuadrivio que se transforma en pentágono, el cual teje sus redes tridimensionales a través de intervalos hexágono-pentágono. Es la estructura que sostiene el balón en su viaje fondo de la portería, sin que el arquero del Manchester pueda hacer nada. Durante el descanso de los jugadores Sir Martin me cuenta una anécdota curiosa: “Se dice que el apodo del club, Hotspurs (temerarios), está inspirado en Sir Henry Percy, conocido como Harry, el temerario. Fue el hijo mayor del primer conde de Northumberland y vivió entre 1364 y 1403. Muchos lo relacionan también con Sir Henry Percy, el personaje de Shakespeare tal como lo describe en la primera parte de su obra Enrique IV, pues sus descendientes eran propietarios de tierras en esta zona de Londres”.

De acuerdo a los fanáticos, también alude a los libros de aventuras juveniles que circularon en el Reino Unido a lo largo de dos décadas, de 1939 a 1959, y a partir de ese año y hasta 1981, en forma de historieta, bajo el título de Hotspur. Hoy en día muchos de ellos los llaman simplemente los Spur, esto es, los que saben usar las espuelas e imprimen un ritmo intenso al juego cada vez que se aparecen en un estadio.

En el segundo tiempo llueve a cántaros. Pero al final somos recompensados, pues además del triunfo del equipo local, un arcoiris completo se dibuja en el horizonte. Miles de personas cantan a coro la Marcha de los santos, himno góspel popularizado por el trompetista Louis Armstrong que los fanáticos adaptaron:

“When the Spurs Go Marching In...”.

El estadio se cimbra por última ocasión. Sir Martin hace notar que tanto Leonardo como Shakespeare emocionaron de tal manera a su público que también hicieron temblar las gradas. En cuadros como La adoración de los Magos podemos percibir la clase de portentosa y característica turbulencia que preludia las tragedias shakespereanas. En ambos creadores la vida icástica transcurre con rigurosa precisión matemática, a pesar de su aparente caos. La óptica medieval, la forma de medir terrenos, la geometría euclideana son sus aliadas.