artículo no publicado

Cartas desde China

El New Yorker inauguró un nuevo blog el día en el que comenzó el año del buey. Carta desde China, se llama y contiene pequeñas entradas firmadas por Evan Osnos, el jefe de redacción en Pekín del Chicago Tribune. Dedica una de sus últimas colaboraciones al estado de la traducción literaria en China. Es inusual que un Estado autoritario permita un intercambio como el que se está dando: hay diecisiete agencias dedicadas a la traducción de obras extranjeras y los traductores pueden ganar entre cincuenta y cien yuanes por cada mil palabras. Osnos, sin embargo, es cauto: China no es un paraíso literario ni mucho menos, dice. La combinación del pequeño pero creciente espacio para la cultura y las artes bajo la vigilancia total del Partido, continúa Osnos, es la huella distintiva del autoritarismo chino.

Esta nota halla eco y respuesta en la traducción de la Carta Abierta 08 –un documento firmado por más de dos mil ciudadanos chinos en el que piden reformas políticas y respeto a los derechos humanos– que apareció hace un par de semanas en el New York Review of Books. Además del texto de la carta, el traductor al inglés, Perry Link, incluyó un post scriptum con algunas de las reacciones que este documento provocó.

– La redacción