Sexo y religión: el sentido de la vida | Letras Libres
artículo no publicado
Tarde de verano en la playa meridional de Skagen, de Peder Severin Krøyer.

Sexo y religión: el sentido de la vida

"Virgen y otros relatos", de April Ayers Lawson, es un libro fascinante sobre la represión sexual y sus consecuencias.

Virginidad y adulterio. “Virgen”, el cuento que da título al primer libro de April Ayer Lawson, es la historia de un matrimonio joven. Él es periodista, ella toca en una orquesta. Se conocieron en una fiesta, ella llevaba un vestido azul turquesa, y era virgen. Siguió siendo virgen tiempo después de la boda. Tras una luna de miel desastrosa, le confiesa a su marido que fue víctima de abusos sexuales de niña. Él es paciente y comprensivo. Y, por fin, hacen el amor. “Bueno, pues supongo que ya está”, dice ella después. Su decepción tiene que ver con que le parece demasiado físico: “Esperaba un elemento espiritual”. El relato está contado desde el punto de vista del joven marido, en quien empieza a crecer la sospecha de que su mujer tiene otras relaciones sexuales. Además, hay un tercer elemento desestabilizador: una filántropa rica, que ha superado un cáncer, y se ha reconstruido los pechos, que por supuesto atraen la atención del joven marido.

Una conversación. “Tres amigas en una hamaca” es el cuento más corto de Virgen y otros relatos, también el más raro, según ha escrito Lindsay Hunter en The London Review of Books. Dice que es “deliberadamente desorientadora” y que parece “un problema largo de álgebra”, entre otras cosas porque hay un personaje llamado X y parece “como si el narrador quisiera resolverlo con un lápiz en un trozo de papel arrugado”. Es una historia sobre tres amigas y el difícil equilibrio de las relaciones, pero armada desde una de ellas (“En cierto momento de mi vida las palabras Te quiero me habían parecido una revelación, no la señal de que debía prepararme para cuando las retiraran”, dice). Es una reflexión sobre el fin del amor (¿cómo darse cuenta de que se ha acabado?). Sucede en una fiesta, como “Virgen”, y el final deja en suspenso la historia: “[…] las voces de los demás cantando el ‘Cumpleaños feliz’ nos sobresaltaron a las tres y nos hicieron mirar al frente, recordar el contexto de la fiesta, recordar que era el cumpleaños de Armend, y que había un montón de gente más en la otra punta del patio”.

Clases de piano. “Así es como tienes que tocar siempre” es la historia de una chica que asiste a lecciones de piano para tratar de enderezarla. Es la decisión que toman sus padres después de que descubran a la chica, de 13 años, toqueteándose con un primo tres años mayor. “Primos besándose”, así lo resume la abuela, que muestra los primeros síntomas de alzhéimer. A la chica le molesta que no le den la oportunidad de elegir en qué lado está, en el de la perversión o en el de la víctima: “Daba la sensación de que que nadie quería pensar que Gretchen, que parecía pequeña hasta para tener trece años, que tenía unos ojos enormes que daban pie a los comentarios maternales de desconocidos […], pudiera ser algo más que una víctima”. La profesora de piano, en cambio, cree que Gretchen tiene posibilidades. A ella no le gusta tocar como la profesora le dice que debería tocar siempre, pero “tocar bien delante de la gente la hacía sentirse humillada”. Pero este cuento no habla solo de lo que supone tocar bien el piano, habla también de relaciones desiguales y de la curiosidad sexual.

La amiga de mamá. En “Los efectos negativos de la educación en casa” una mujer acude al entierro de la que era su amiga, que antes era un hombre, acompañada de su hijo. La mujer se ha puesto un abrigo de visón que su amiga le regaló, con tan mala suerte que, al lado de la iglesia donde se oficia el funeral, hay protestas de animalistas. El chico pasa la misa en el bar de enfrente y recuerda por qué le caía mal la amiga de su madre y cómo su despertar sexual coincidió con la amistad entre su madre y ella. La familia del chico, muy religiosa, lo educa en casa, lo que hace que no tenga lo que se llama habilidades sociales. El chico se masturba con los cuadros que Andrew Wyeth pintó de Helga (roba un libro en la biblioteca). Ally asiste a la misma iglesia que él y se dedica a organizar y protagonizar obras de teatro con argumentos copiados de las telenovelas que ve su madre y pronto sustituirá a la Helga de los cuadros como su objeto de deseo.

Citas a ciegas. “Vulnerabilidad” es el relato de una mujer casada que acude a la ciudad para conocer a dos hombres de los que cree estar enamorada sucesivamente. Uno es artista, otro marchante. Ella pinta y está casada con un hombre que abandonó la escultura y está siempre deprimido. Como en el primero de los relatos, la mujer sufrió abusos sexuales cuando era pequeña. Le gusta pintar a hombres desconocidos y a veces flirtea sin querer. Eso la lleva a diferentes situaciones incómodas y desagradables, tan confusas que ni ella misma tiene claro lo que ha sucedido. Los recuerdos fragmentarios de lo que le ha sucedido se mezclan en este relato que alterna la primera persona con la tercera: porque es la narración de un trauma, según ha explicado Lawson. Este relato largo es perturbador y acompaña mucho después de haber cerrado el libro. Con el resto de cuentos compone un debut fascinante en el que el tema central podría ser la represión sexual y sus consecuencias.

PD: La traducción, un trabajo que no debe de haber sido sencillo, hay que agradecérsela a Inga Pellisa.

Virgen y otros relatos

April Ayers Lawson, traducción de Inga Pellisa

Barcelona, Anagrama, 2018, 198 pp.