Guillermo Ortiz | Letras Libres
artículo no publicado
  • A pesar del pésimo arbitraje y de la valentía croata, y sin hacer nada del otro mundo, jugando solo a ráfagas, como durante todo el campeonato, cada balón recuperado por los franceses olía a peligro.
  • La final ya está definida: Francia-Croacia. En apariencia, los franceses deberían pasar por encima de los agotados croatas. Solo que las apariencias a menudo engañan.
  • Nadie pensará en él como el mejor jugador del mundo, pero quizá habría que plantearse si no va camino de ser el más decisivo del campeonato.
  • En poco tiempo Brasil ha conseguido perderlo prácticamente todo: de ser el adalid del “jogo bonito” a ser una selección dependiente de Casemiro, de ser el mejor equipo del mundo a ser uno más que lucha por los cuartos o las semis, y de ser la selección favorita de todo aficionado neutral a ser un conjunto que cae mal, condenado por sus excesos.
  • En el futbol hay algunas estrategias que invitan a soñar que se puede determinar el resultado desde la pizarra. Pero cuando aparece un Mbappé, como cuando aparecía un Ronaldo, no hay táctica que valga.
  • Es imposible saber lo que pasa por la mente de un profesional de alto nivel cuando llega a un escaparate como un Mundial. Pero da la impresión de que a De Gea la ansiedad por demostrar el porterazo que es lejos de su país le está pudiendo.
  • El gol de último minuto del gran medio alemán dificulta la clasificación de México, el mejor equipo del grupo F. Pero el Tri sigue teniendo motivos de sobra para celebrar.
  • En el Barcelona, entrenadores y compañeros han tenido claro que el balón peligroso no es el que se le da a Messi sino el que se le devuelve cuando él ya te lo ha dado. Este concepto, en apariencia sencillo, no entra en la cabeza de los jugadores de la selección argentina.
  • “Os he escuchado y no me ha quedado más remedio que tomar esta decisión”, dijo Luis Rubiales, presidente de la RFEF, en rueda de prensa. ¿A quién ha escuchado en realidad? A los ofendidos.