artículo no publicado
  • Como decía Marguerite Yourcenar, una de las mejores maneras de conocer a alguien es ver su biblioteca. La suma de sus libros constituye una radiografía, un retrato, un mapa del alma de su poseedor. Cada biblioteca revela al menos un secreto, pero acceder a ese secreto depende de la sensibilidad del observador.
  • El recurso de que al final de una serie todo lo que hemos visto sea el sueño de uno de sus protagonistas puede adquirir distintas formas. Cuando lo plantean sus creadores, no puede ser más que una broma o una estafa. Cuando surge de los fans, puede ser una leyenda urbana o —en el mejor de los casos— un ejercicio de imaginación y de pensamiento lateral.
  • Muchos lectores han destacado la importancia del cuarto de baño como el último reducto al cual escapar para poder leer, e incluso también para escribir. Deberíamos valorar más su carácter íntimo y silencioso: quién sabe si, al igual que en muchos otros ámbitos, no lo perderemos también en el futuro.
  • Según escribió H. P. Lovecraft hace casi un siglo, uno de los pocos ejemplares que se conservan del Necronomicón está en Buenos Aires. Ahora, una película y un libro conjeturan qué fue de esa obra maldita. Un capítulo más para una historia de ficción tan bien lograda que muchos creen que es real.
  • Distintas teorías han intentado establecer cuántos tipos de historias existen. Unos dicen 36, otros 20, otros 7. En cualquier caso, la originalidad no radica tanto en encontrar un argumento nuevo sino, sobre todo, en saber cómo contarlo.
  • ¿Cuántos libros son muchos? ¿Cuántos son pocos? ¿Cuántos podemos leer? ¿Cuántos caben en nuestras casas? Algunas consideraciones en torno a cifras que siempre queremos que sean más altas.
  • La relación del escritor con la fotografía es múltiple y variada. Los hay quienes posan, pero también quienes accionan la cámara para registrar sus entornos.
  • Creó mundos fantásticos en los que hablaba de la diferencia de géneros, la igualdad y el poder. Confesó que su introducción en el feminismo fue “lenta y tardía”, y que tardó lustros en descubrir su “propio poder como mujer y como escritora mujer, es decir, como un ser humano completo”.
  • ¿Existe algo llamado “el idioma del amor”? Si existe, debe ser algo que se construye desde cero en cada nueva historia, como una partida de Scrabble jugada con todas las fichas a la vista.